Todos
sabemos que la capa de ozono esta muy debilitada por lo tanto la
protección natural y los rayos del sol que ahora nos inciden de forma más
agresiva que hace unas décadas. La
piel de los niños es mucho más sensible que la de los mayores y es necesario cuidarlos mucho antes de exponerse al sol.
Trucos y Consejos:
Durante los primeros días, la exposición al sol debe ser progresiva,
utilizando siempre cremas con un índice de protección elevado o bloqueador, que podrá
reducirse paulatinamente. El bronceado obtenido será así más bello,
uniforme y, sobre todo, duradero.
Es importante elegir el índice de
protección adecuado a la intensidad solar y al tipo de piel. Las zonas
más sensibles, como la cara y el pecho, tienen que protegerse más.
Quienes tienen la piel clara suelen necesitar gafas de sol, sombreros,
camisetas y sombrillas. Es aconsejable que los niños menores de tres
años no tomen directamente el sol, que usen una crema solar adecuada y
un gorro para protegerse la cabeza. Los pequeños tienen que evitar los
momentos de mayor intensidad solar y beber mucha agua.
Además, aunque
algunos productos solares sean resistentes al agua, secar al niño con
una toalla tras el baño suele eliminar la crema protectora, por lo que
se debe volver a aplicar. Tampoco hay que olvidar el reflejo solar: la
arena clara y el mar aumentan las dosis de rayos ultravioleta.
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